



El sábado en la mediodía fuimos por los lentes de Itza, de ahí tenía que llevarla a su clase de modelaje.
Y como era temprano fuimos a dar una vuelta por la Alameda.
La Alameda, así, sin su nombre oficial, me trae muchos recuerdos: la fuente que siempre ha sido azul celeste, a veces se les pasa la mano y el azul celeste es más intenso.
A mí me llevaban de niño y ahora yo llevo a mis hijos pero de pasadita cuando vamos a algún mandado ahí cerca.
Antes era un paseo más familiar, ahora está lleno de puestos de ropa, de discos pirata, de comida.
La Alameda es famosa porque es paseo obligatorio de trabajadoras domésticas (qué feo se oye) o sea, sirvientas y amigos que las acompañan o que ahí las buscan.















































